sábado, 27 de diciembre de 2014

Madurar no es ser aburrido

A medida que los años han pasado, he crecido, he notado como mis pensamientos cambian, como mis reacciones no son las mismas de hace cuatro años atrás ante una misma situación; sin embargo existen momentos que  uno se comporta como niños, con berrinches y pataleos, a lo que llamamos inmadurez. Uno siempre seguirá creciendo, madurando a través de los tiempos, a través de los años, uno nunca dejará de madurar. No existe un nivel de madurez que nos defina como tal; al cuál debamos alcanzar. La manera en que enfrentemos los momentos y situaciones difíciles, será como creceremos.

Madurar no es ser aburrido, no es dejar de ir a fiestas o dejar de divertirse; madurar es, no tener miedo a equivocarse, porque tienes la certeza que todo problema viene con una respuesta; madurar es ser libre, libre a elegir las opciones que mejor sean factibles, libre a tomar nuestras porpias decisiones y no dejarselas a que otra persona las tome por nosotros; es tener responsabilidad de dicha decisión. Madurar es belleza, lo bello que te encuentras al usar tu sabiduría para cambiar la opición de una persona que este equivocada, resolver sin caer en discusiones y conflictos; madurar es paciencia, es saber escuchar antes de criticar, es pensar antes de actuar; madurar es amor, es cuidar de esa persona que tanto aprecias, que tanto amas, es dar sin pedir algo a cambio, es poner delante de ti a esa persona antes de todos tus intereses, es dar lo mejor que tengamos, es hacerla feliz y hacer que se sienta amada. Es sacrificarse por los demás. Madurar es entender que una pequeña mentira sigue siendo mentira y que al final la verdad siempre será la mejor opción; madurar no es elegir con quien ser maduro es ser maduro con todos.

Han escuchado decir que cuando uno viaja, tiende a madurar. ¿Será esto cierto? Pues mi teoría es la siguiente; cuando uno viaje se encuentra en un país que muy poco conoce, de sus tradiciones, de su cultura, de sus personas, por ende empezamos a formar un barrera que nos pone alertas y cuidadosos para no crear algún malentendido o problema en dicho país. Empezamos a conocer a las personas, a como reaccionar y sobrellevar algunas situaciones nuevas que no habíamos experimentado antes, a como tener paciencia porque esperamos la paciencia de otros, a como aceptar los errores de otros, ya que cometeremos muchos. aprender su idioma y las expresiones más comunes. 

Como les escribí reciente, que me encontraba por una semana en la ciudad de Toronto, no pensé que en tan poco tiempo pudiese cumplir mi objetivo y hasta más. Los días pasaba y pasaba, pero todos llenos de recuerdos y aprovechados al máximo. Estuve muy contenta que haya logrado hacer valer dicho tiempo. Ya puedo decir que he vivido por lo menos un día de mi vida a su máxima expresión.



El cuerpo responde a las consecuencias

Quién mejor que el cuerpo para decir las verdades que uno esconde. Lenguaje corporal, han escuchado de eso, según los estudios científicos, el 55% corresponde al lenguaje no verbal, es decir el que de da por medios de gestos, de como se proyecta nusetro cuerpo. 

Regresando al punto que les quiero dar a entender hoy, son las mentiras hacia nosotros mismo, no a las mentiras que decimos hacia los demás. 

Cuando nos engañamos a nosotros mismo diciéndonos estoy bien, estoy bien, unas miles de veces, éste no cambiará el hecho que estemos mal y por ende el cuerpo es el que sufre, él que responde a las consecuencias, él que se enferma, él q baja sus defensas. Así se siente mi cuerpo hoy, muy débil, sin ganas de comer, sin fuerzas a caminar, a punto de enfermarse. Cuando se llega a esta etapa ya no queda de otra, más que admitir que no nos encontramos bien, que necesitamos de alguien que nos cuide, que nos sane y que nos de afecto y amor. Pero que difícil es, cuando ese alguien no está o no existe, cuando nuestras esperanzas se van por los suelos, que caen desde un lugar bien alto, ese dolor que uno siente a la caída es indescriptible, insoportable.



lunes, 22 de diciembre de 2014

Felicidad en forma de lágrimas

Reciente regresé de un corto viaje hacia la ciudad de Toronto, Canadá. Fui con solo un objetivo en especial, pero sin darme cuenta regresé con más que memorias... Tuve la dicha de conocer y compartir con personas llenas de amor y de bien, gracias a ellos mi estadía fue mejor de lo que me esperaba, en tan poco tiempo quien se imaginaría que pudiese conocer tantas personas, tener una conección y hasta encariñarse tan rápido.

Todo fue tan hermoso y perfecto que solo me quedaría agradecerle inmesamente a Dios, todo fue su maravilloso plan que tenía preparado a mi llegada.

Pero toda bienvenida hasta ligada con una despedida, todo lo que tiene un comienzo, tiene un final. No me imaginaría que una despedida me llenase de tanta tristeza y al mismo tiempo de tanta alegría, algo me llevo, pero algo dejo... Lágrimas de alegría y de nostalgía no paraban de caer por mis mejillas mientras recordaba todo el recorrido de siete días, corto en tiempo, pero largo en vida. Me dí cuenta que cuando aprovechas el tiempo, éste dura y dura, se detiene para que lo disfrutes y lo puedas valorar, apreciar.