lunes, 22 de diciembre de 2014

Felicidad en forma de lágrimas

Reciente regresé de un corto viaje hacia la ciudad de Toronto, Canadá. Fui con solo un objetivo en especial, pero sin darme cuenta regresé con más que memorias... Tuve la dicha de conocer y compartir con personas llenas de amor y de bien, gracias a ellos mi estadía fue mejor de lo que me esperaba, en tan poco tiempo quien se imaginaría que pudiese conocer tantas personas, tener una conección y hasta encariñarse tan rápido.

Todo fue tan hermoso y perfecto que solo me quedaría agradecerle inmesamente a Dios, todo fue su maravilloso plan que tenía preparado a mi llegada.

Pero toda bienvenida hasta ligada con una despedida, todo lo que tiene un comienzo, tiene un final. No me imaginaría que una despedida me llenase de tanta tristeza y al mismo tiempo de tanta alegría, algo me llevo, pero algo dejo... Lágrimas de alegría y de nostalgía no paraban de caer por mis mejillas mientras recordaba todo el recorrido de siete días, corto en tiempo, pero largo en vida. Me dí cuenta que cuando aprovechas el tiempo, éste dura y dura, se detiene para que lo disfrutes y lo puedas valorar, apreciar.








No hay comentarios:

Publicar un comentario