martes, 19 de noviembre de 2013

En el día de la partida, partiremos...

¿Qué tan difícil es ver a un conocido sufrir? Es ese vínculo de empatía que nos permite sentir las emociones y sentimientos de la otra persona, cómo una trasferencia de emoción puede afectarte sin tener un fuerte vínculo con la persona. Esto afirma la charla que estuve dando hoy acerca de la psicología individual en el aspecto del interés social, el humano es un ser social de naturaleza, depende de otros para poder lograr sus objetivos, metas e ideales. Dar y recibir amor de los demás es vital.

La pérdida de un ser querido es difícil, es muy duro, es confuso, es tristeza, pero también es alegría. Tener la certeza de que se encuentre en un lugar divino lleno de gozo y de paz más no en el mundo terrenal donde a diario es una lucha de intereses, de conflictos, de... 
Recientemente un hermano de la iglesia perdió a su madre, un ser valioso y querido, que le ha tocado partir en consecuencia de una enfermedad. Lo hizo de manera silenciosa, no compartió su dolor y sufrimiento a sus seres queridos y sonrió hasta el último momento que pudo. Definitivamente es una madre fuerte, luchadora, amorosa y valiente, lo digo porque sus hijos son el maravilloso resultado de ello, sabemos que una madre es una columna, un pilar de apoyo cuando lo necesitamos, una guía, una maestra cuando necesitamos de sus enseñanzas, es un amiga que aguanta nuestros temperamentos, una modelo a seguir.

Me pregunto si tengo problemas en expresar mis sentimientos. Palabras de aliento que necesitaba mi amigo no fueron emitidas de mi boca, el sentimiento de tristeza fue tan fuerte que me impacto o mis sentimientos no fueron sinceros como para expresar esas palabras de aliento o simplemente no saber expresarlo o expresarlo de una manera no usual. Logré darle un gran abrazo y un _cuídate, puede que no haya sido de mucha ayuda pero desde mi corazón le deseo lo mejor y que Dios le dé todas las fuerzas para pasar este duelo y logré entender que su madre ya cumplió su misión en la tierra.  

Siempre se escucha decir, _nadie valora lo que tiene hasta que lo pierde, _aprendamos a valorar a las personas antes de que sea tarde, te puedes arrepentir, ¿qué tan cierto puede ser esto? Es tan cierto como el hecho de que no me imaginaba llorar de felicidad hasta que tuve la oportunidad de experimentarlo. No hablarle a mi mamá, no decirle te quiero, te necesito, no abrazarla, no besarle, no hacerla sentir que es la mejor mamá de todas, de seguro viviré una vida de arrepentimientos al momento que le toque partir, y así como no me lo imagino así sera el golpe, duro y fuerte. Sólo le pido al Señor que me acompañe cuando ese momento ocurra. ¿Es mi forma de crianza que me ha convertido a ser así, seca y fría? ¿es el orgullo y el sentimiento de admitir que la quiero? ¿que miedo tengo? ¿que puedo perder? ¿el que no recibe amor, no sabe dar amor?

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