La vida es simple, ¿Por qué complicarla? o la vida es complicada, ¿Por qué no hacerla simple?...
Muchas de las situaciones que nos surgen a lo largo de nuestras vidas, parecieran salirse de nuestras manos, incontrolables, frustrantes o simplemente ridículas. Pues la razón de que esto suceda es simple, ¡nuestra mente! Esta es mi respuesta, ¿Por qué una persona puede manejar mejor la misma situación que la otra? diferentes puntos de vistas, diferentes pensamientos e ideas. Nuestra mente puede ser nuestra mejor amiga como nuestra peor enemiga.
En toda la vida, me he caracterizado por ser una persona que piensa de más en todas las situaciones, ya sean buenas o malas, que me han llevado a las peores tomas de decisiones y pensamientos ante las personas, ante la sociedad. Es como una maldición, algo que es inevitable, no como parte de una crianza sino más bien innato.
Pensar de más y complicar las situaciones sólo han alejado y lastimado a mis seres más queridos y por ende a mí misma. Cuando me buscan y me necesitan, huyo y me pierdo y los abandono, los lastimo. Cuando necesito a alguien a mi lado, nadie existe. De esta manera hiero a mi familia y a dos personas que estimo y valoro mucho. Sé lo inmadura y egoísta que soy, sólo pienso en mí, cuando encuentro una nueva situación que no se como resolver, huyo y me meto en mi concha egoístamente y bloqueo todo como mecanismo de defensa: todo lo que no quiera recordar, todas las acciones que podría realizar para resolver la situación, evitando y evadiendo, siempre quedando en la zona de confort, en el error. Es no crecer, no superarse y quedar estancada, es no seguir adelante y permitir las muchas y buenas oportunidades que te da la vida, es de conocer gente nueva, sembrar o cosechar amistades verdaderas, es vivir feliz día a día siendo tú misma sin miedo a fracasar y gozar de cada detalle y cada compañía.
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