Ya ha pasado seis meses en mi trabajo, seis meses de crecimineto laboral, de actitud, paciencia y perseverancia. De mucho aprendizaje, que no termina. Todos los días tratamos a personas distintas, unidas por un mismo motivo, viajar...
Es hermoso como uno aprende de otra persona; de como uno se siente identificado, curiosos de sus vidas, enojos por no poder comunicarse con otros idiomas, pérdidos en un lugar nuevo, preguntando direcciones, instrucciones, ayuda y empatía.
Esta vez, les quiero compartir de mi primera experiencia atendiendo esta asignación que no me había tocado antes. Fue mi primera vez atendiendo una sobreventa de ocho pasajeros, que no lograron irse en su vuelo planificado, debido a que la aerolínea estaba en todo su derecho de vender por encima de la capacidad el avión. Teniendo en mente el peor de los escenarios, a encontrarme con ocho pasajeros dispuestos a gritarme, a insultarme, o hasta perder el control de la situación... Trabajé con mis mejores ánimos y di lo mejor de mí en la asignación.
Todas mis procupaciones fueron en vano. Agradezco a esos pasajeros por permanecer tranquilos y toda su compresión por esa absurda situación que la aerolinea había ocasionado. Muy contenta de mi asignación, logré hacer todo con serenidad y manteniendo mi temple en todo momento.
Las personas perciben muy bien las emociones de los que se encuentren a su alrededor. La bondad, la sinceridad y la disposición de ayuda, son los factores más importantes en situaciones como estas. Tus gestos faciales tiene que estar a la par de lo que expresas verbalmente al igual que el tono de voz, puesto que éste juega un papel muy protagónico.
Tuve una gran lección y un exelente día!
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