Escena ·1: Niño huérfano, sin un padre ni una madre en sus primeros años de crianza.
Escena ·2: Niño de padres solteros.
Escena ·3: Niño de padres divorciados.
Escena ·4: Niño de padres violentos que los maltrata físicamente.
Escena ·5: Niño con ambos padres, económicamente de clase media, no le falta comida, vestimenta, escuela.
¿El niño de la escena 5 será más feliz y más educado que el niño de la escena 1? La respuesta es no. ¿Cómo es tener padres sin tenerlos? ¿Por qué niños con ambos padres sienten como si no los tuviera? Lamentablemente esto sucede en nuestra sociedad y juzgamos que el niño de ambos padres no debería tener un mal comportamiento o alguna justificación a ella, como la del niño de la escena 1 por la ausencia de los padres. No queremos padres físicos sino emocionales también, queremos el paquete completo; de nada sirve tener a alguien que nos alimente, nos cuide cuando estemos enfermos, si no nos dan cariño y afecto, si no nos guía ni nos enseña a ser mejores personas, que piensen que todo lo debería enseñar en las escuelas o en las iglesias; este pensamiento está muy mal y equivocado, deben comprender que todo se enseña en casa, ese es el pilar de toda casa, de toda sociedad y de toda comunidad. Y cuando tenemos malos comportamientos no nos echen la culpa a nosotros o a la sociedad, estos son los frutos que sembraron, donde estabas cuando necesité estiércol, donde estabas cuando necesité abono, o agua o cuando no te acordaste que sólo necesitaba un poco de sol, pero se me fueron marchitando las hojas, esas quemaduras que podrán sanarse pero que dejarán cicatrices.
No hay comentarios:
Publicar un comentario